9.6 Dificultad de enbiar y recibir cartas de España

(enero – marzo de 1619)


Fue forzoso detenerse el Enbaxador el rresto de aquel invierno y casi todo el verano siguiente en Spahan, sin poder con сerteza auisar á su Magestad Catholica, ansi de la mala dispusicion que hallaua en el animo del rey, como para ser desde España socorrido con dineros, pues no los podia aguardar de Ormuz estando aquella ciudad tan rreduzida á menos de lo que antes era.
Esta dificultad de poder enbiar y rrecibir cartas de España crecia cada dia, siendo mayor por las extraordinarias diligencias que para inpedir los correos se hazian y auian hecho por el capitán de Ormuz don Luis de Gama, como por algunos frayles de San Agustín de los que rresidian en Spahan, y esto con tanto calor, gastándose en ello muchos dineros, que en Bagadad y Alepo se tenian personas pagadas para este efecto, cohechando largamente tanbien algunos portugueses que pasando de la India, por Persia, á España, el Enbaxador le[s] daua y encargaua algunos pliegos, no auiendo personas mas confidentes á quien poder darlos.
Y aunque parescia que por ninguna via podia de aquesto rresultar prouecho á quien con tanto cuidado lo procurava, pues lo que el Enbaxador escreuia era lo mesmo que ellos auian y deuian hazer, era del todo increible el caudal que en esto metian, con tan euidente pasión y ciega obstinación que no miravan quanto deservían á su Magestad y ofendian y desacreditauan á toda su nacion en ello, mayormente siendo esto muy público entre los persianos y todos los europeos que en Spahan, Bagadad y Alepo se hallauan. Enprenderse tan público y atreuidamente una cosa de tanto escándalo, ya que se le pudiera dar peor nonbre, se conocia bien ser alentada y fauorescida poderosamente desde España, porque no solo los executores de esta buena obra [no] la hazian timida y escondidamente, sino que se preciauan dello, persuadiéndose que en ello seruian á su rey, y como de tales seruicios se preciauan.
Y porque semejante materia, su principio corria de muy atrás, desde que en España el Enbaxador estuuo despachado para su jornada por el Consejo de Estado, como queda ya tocado, lleuandose mal su venida en la corona de Portugal, no a parecido conveniente alargarla mas por respecto de los muchos vasallos de su Magestad que en la dicha corona bien y fielmente le siruen, y que en lo rreferido, ni consentirian, ni an tenido parte. Lo mesmo se puede dezir de los Padres Agustinos rresidentes en Portugal, como de tan virtuosos y exenplares religiosos, aunque los de la India, Ormuz y Persia, ó por la mudanza de los climas, pegándosele las faciones y poca obediencia que generalmente ay en los seculares de estas partes, ó por otras causas mas propinquas que se dexan aquí de aueriguar, muy al descubierto se mostraron contrarios al Enbaxador, desacreditando, hasta con los mesmos persianos, todo aquello que podia dar rrepulacion á su persona y á los fines para que de su Magestad era enbiado.

Había despachado por los primeros de Dizienbre el Enbaxador á fray Melchor de los Angeles á Farabat, adonde entonces estaua el rey de Persia, con una carta de su Magestad que por el Consejo de Portugal vino despachada por tierra, sobre lo propuesto en aquella corte por don Roberto, ansi en el trato de la seda como en enbiarse armada al estrecho del mar Rojo, la qual diligencia ordenaua el Consejo de Portugal la hiziese el dicho fray Melchor, no queriendo ó pudiendo el Enbaxador hazerla. Y aunque el Enbaxador conocía bien quan inútil jornada era esta, auiendole negado ya el rey de Persia en Casbin la rrestitucion de Baharen [y] fortaleza de Comoran con la isla de Quexome, no quiso que se le inputase omisión de auerse dexado de hazer, si bien se perdia ya rreputacion en ello.
Pero el fray Melchior fue allá tan mal rrecibido, que no queriéndole el rey hablar solo le respondió por Agamir su secretario, á la carta que del Enbaxador le auia lleuado, que ni tenia necesidad de armada para el mar Roxo, ni del contrato de la seda, porque el tenia capituladas pazes con el Turco y queria enbiar toda la seda de su reino á Alepo y Constantinopla, y que no auia de boluer un solo palmo de tierra de lo que uviese ganado. Con tan seca rrespuesta, aunque la que se podia esperar, se volvió fray Melchor, que era el principal ministro en tomar las cartas de que ya se a tratado, comenzándose luego á aprestar para ir con ella á España, adonde ya por el Enbaxador se auia auisado de lo poco que por via de enbaxadas se podia esperar deste rey.

El rey lleua muy mal que ministros de la Corona de Portugal tratasen con él cosa alguna, porque quando se offrecia nonbrar á su Magestad Catholica, no dezian rey de España, sino rey de Portugal, como lo hazen en todas las ocasiones otras en que se offrecia nonbrarlo. Y ansi diuersas vezes se enfadó notablemente con el obispo de Cirene, con Luis Pereira y con el dicho fray Melchior, respondiéndoles indecentemente y tratando de la mesma manera las cartas que de su Magestad le dauan, diziendo muy enfadado ¿para qué nonbrais rey de Portutugal al rey de España, haziendolo rey pequeño, de tan poderoso como es?
Y en Casbin, hablando con el Enbaxador sobre esta mesma materia, se admirava mucho de que su Magestad permitiese esto, pues era tan contra su rreputacion y tanbien de los mesmos portugueses, gastando muchas palabras sobre el caso; mas aunque lo que el rey de Persia dezia era tan cierto y lo es, que podria nazer de lo contrario muy grandes inconvenientes, no solo aborrecen la vnion con la monarchia de España, pero por ningún caso quieren nonbrarse ni ser tenidos por españoles.

Todo el invierno se estuuo aguardando en Spahan su venida del rey, publicándose esta cada dia, aunque sienpre se entendió que no saldria cierta hasta que los calores le obligasen á salir de Farabat, adonde por el fin de Enero del año de 1619 auia recibido al Enbaxador del Mogor; que desde la ciudad de Cum, adonde auia pasado parte del inuierno y el estio atrás, auia caminado á Masandaran, parecia cosa increible; con que se padezia el gran frió que hazia en Spahan, durando la fuerza del hasta muy entrado el mes de Marzo.
Con estar esta ciudad, como ya se a dicho, en treinta y un grados y medio de latitud; tan subtil y penetrante es el aire de la parte de aquel clima en que está situada. Y ansi, por gran parte de la quaresma, aunque se gastauan quarenta dias en el camino, se comian salmones frescos con poca ó casi ninguna sal, traidos de la costa de Guilan en el mar Caspio, siendo los mejores los que se pescauan en las bocas del rio Araxes.

Hallóse el Enbaxador con sus criados y algunos mercaderes portugueses y venecianos á los officios de la Semana Santa en anbos los conventos de Agustinos y Carmelitas de esta ciudad, acudiendo tanbien alli, demas de mucha cantidad de armenios, surianos y georgianos, dos mancebos ingleses, los quales, disimulandolo los demás, que eran caluinistas, acudian sienpre como catholicos á oir misa y confesarse muy de ordinario en los dichos conventos.

(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo IV, pp. 357 – 361)

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